REVISTA AIQBE Nº45
Cada mañana, cuando se abren las puertas de nuestras industrias, cientos de profesionales cruzan el umbral con la certeza —y la esperanza— de que volverán a casa sanos y salvos. Esa certeza no se construye con suerte, sino con compromiso, conocimientos y una cultura preventiva que debe estar presente en cada rincón de nuestras instalaciones.
La prevención de riesgos laborales no es un trámite ni una casilla que se marca en un informe. Es una forma de entender el trabajo, de cuidar a quienes lo hacen posible, de poner a las personas en el centro de la actividad industrial. Porque detrás de cada casco, de cada procedimiento, y de cada simulacro, hay una historia, una familia, una vida.